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CARTAS

ABRIGO ROJO

LAS ZARZAS

LARGO VIAJE

















CARTAS

martes, 30 de julio de 2013

Sombras De La Cosecha







Sombras
De La Cosecha






Ernest Biéler, Làutomne et le vin







“Ah, si uno pudiera ser un piel roja, siempre alerta, cabalgando sobre un veloz caballo, a través del viento, sacudido, constantemente, sobre la estremecida tierra, hasta arrojar las espuelas, porque no hacen falta espuelas, hasta arrojar las riendas, porque no hacen falta las riendas, sin apenas ver ante sí que el campo es una pradera rasa, habrían desaparecido las crines y la cabeza del caballo.”


-Franz Kafka, El Deseo De Ser Un Piel Roja-








Todos los espejos están en alto grado de sospecha,
no encuentro ni mi cara
ni sé qué es lo invisible ni el cristal.

Estoy oyendo voces
y a los indios
entrar en percusión,
oigo sus cruces y reyertas
y flores muy pisadas,
sus palabras en hueso
y toda la mugre del reino del planeta,
amo los ríos ciegos
y el tufo de un clarín.


Subo por los peldaños de mi página en negro,
subo por mi imaginación
y está creciendo entre los claros del cuento
un árbol con pirañas.

Hay muchos coches y una noche y tres noches
y el velo blanco de la novia,
está el vestido rojo
y los aullidos de una novia
y gimen
los desgarbados hijos
de su sillón de esfinge.

Están los invitados invadiendo los vasos
y un fuerte olor a estiércol,
estoy sufriendo cócteles y sillas y nubes y satén,
estoy llorando irremisiblemente
el agua de un poeta
vendido y lisiado.

Están los árboles torcidamente en neutro
y claveles manchados y en sombra
y juncos que deambulan color alcantarilla
y hay un clamor escandalosamente tibio
que me defiende ya de ti.

Soy, quiero ser, juraría que quiero ser y fuera
una hiena
cantando en un bidé.

Está mi sangre entera
y le rindo homenaje a la fuerza de mis dedos
y estoy
desafinadamente enferma
y el participio está en pasivo
y separo y rastreo
los Besos Ebrios de Rimbaud.


Están drogados los caballos,
y el arma ha mutado su forma
hay cuchilladas grises y banderas lavadas
y pertenezco al siglo del desdén.


Y abrazo el viento y soy el vino,
y me pinto de nada y ya ni soy
y no busco ya en ti
el consuelo de alguna palabra
y tengo un mar sereno e incoloro
descuartizado y pobre
con las pupilas
al fondo de la tierra.
















lunes, 29 de julio de 2013

LAS PUERTAS ROTAS






LAS PUERTAS

ROTAS







Salvador Dali, Escritorio Antropomórfico








Me he quedado con todas las horas,
con los caballos rojos,
las flores destempladas,

me he quedado con eso que no quería mirar
y he tenido una visión

translúcida
allí donde se hallan tus cuatro ojos colgados.


Ahora que estoy con esta crónica

y mi sobrecogida libertad,

mis cabellos,
mi resonancia a cerca de tu espalda,
todo guarda riguroso silencio.

Y subo
y bajo como un errante
y soy un ente colérico
y entro por la materia de mi apellido
y me burlo,
me burlo de que existan entidades privadas
exentas de tal condensación.


Yo soy lo próximo y lo ajeno,
la realidad que ha roto la puerta
y ha hecho estallar la metáfora,
el camuflaje
en una representación del corazón
en sentido hidrolítico,
en el aspecto acuoso y latente del corazón,
en lo alto de su estaticidad
condenado a guardar
riguroso silencio.


Mi corazón es una broca,
mi corazón es una bala,
mi corazón es la primera vez
y ha creado la palabra,
mi corazón sale de mí

y recoge la bofetada

cuando la luz
le muestra

un coágulo en la madera.

Mi corazón es la puerta,
mi corazón es mi puño,
mi corazón es mi destino
estoy llamando con mi voz

en no sé qué desorden físico

y siento la angustia de la madera.














jueves, 11 de julio de 2013

Amo Tus Ojos

Amo Tus Ojos











Amo tus ojos
como se aman las plagas y las inundaciones,
como se cede ante el peligro,
como la devoción y la extrañeza de algo que no existe.

Amo tus ojos como le llamo a la lluvia minutos
y mientras ella está
no importa que juegues con la muerte
porque el mundo tiene una manta para empaparse los pies
a modo de techo,
a modo de cuerpo
a modo de lo que sustituye el cuerpo.

Amo tus ojos como se queda uno callado en los semáforos
mientras se va el tiempo por el barro que ensució mi coche
y eso me da mucho pesar
y mis zapatos me recuerdan algo terrible.

Amo tus ojos como amo la libertad.

Amo tus ojos
porque en ellos invento tu pequeña humanidad,
tu trágico gesto de locura,
el silencio que se cierne sobre tus labios
en el que envuelvo a las nueve mi ansiedad
y me dirijo sin fronteras
a la mirada de otros ojos
también ajenos.

Amo tus ojos
como el poder de mentir,
como la rabia cuando pinta,
como las noches cuando hacen agujeros en mi frente
en las que soy tu nombre y tu nombre.

Amo las otras noches insignificantes,
las que callan,
las que no sirven para nada
porque la verdadera oscuridad
es invisible.

Amo tu voz
como las cosas irreales que soy,
como aquella mañana si sucediera algo
y no estuviera ni el norte ni en el sur
ni en el viento

pero siento

que lo que amo son tus ojos
y alguna fuerza que no veo
y estas ganas de perder la palabra.





















martes, 9 de julio de 2013

TU VOZ SE ESPARCE


















TU VOZ SE ESPARCE

Tu voz es cuarzo rosa
tu voz que exhala humo
tu voz es una cola de caballo

Tu voz coge la llave de la alfombra
tu voz queda clavada bajo el suelo
tu voz abre la puerta con el pie

Tu voz que baja y sube

no te pareces a nadie
y el fuego te abandona
no te suena el silencio como a nadie

y así estás de perdida con tu voz

Tu voz que queda en sombra 
tu voz que entra al misterio
te llamas con tu voz
te perdonas con tu voz
todos los nombres que te dan
son hijos de tus brazos

el hambre te reconoce

El espíritu de los muertos
son voces de tu voz
te veo arder en tus cabellos

y con ellos los nombras

Y me sonríes desde tu invernadero

y vas girando en círculos de nieve

y te abres como se abren los finales
                            
desde las puntas de tu voz

Como tu voz miras las cosas y las tocas
todas las cosas con tu voz

como tu voz abres la boca a los suburbios

y te lavas con tu voz
te detienes porque tu voz

tu voz es una astilla

Tu voz es una estela en el verano
tu voz de pergamino es una pluma
         
tu voz mi mariposa que se cae

Tu voz de todo y nunca
tu voz la portadora de las nubes 

tu voz en el carbón

Tu voz entre mis dedos

entre el cuarzo y el viento.



Pilar García Puerta













miércoles, 13 de febrero de 2013

Con Un Sol Doblado





 Con Un Sol Doblado










Sólo puedo tener un trocito de papel
sólo puedo el nocturno de las letras azules
sólo puedo borrar otro cero al espacio
sólo puedo pensar en infinito

Sólo grito en columnas
y rimo con mis uñas
con mis comas profundos
trece veces furtiva
descarnada
ingeniosa
y el dolor
es sombría paleta de silencio

Y es cristal y es zumbido
y es porcelana de ceniza
y es retirada a los árboles bajos llorando por el humo del cielo

Y es la nausea
y es renacer en el vacío
la sanguínea caída en el tropo
la forzada sintaxis


la le tra des mem bra da



el desorden de tu voz tu locura tu obsesionada forma de hacerte indivisible

tu modo de arrancarme triste y feroz

de tus venas

La estepa
de mis calles rotas
mis pasos desarmados
tus pies al frente de tu lengua

tu garganta de alambre


mis besos en defensa de besos todavía secos

en escuadrones imposibles

EXCEDIDOS DESNUDOS PROFUNDOS

donde la sangre de los pájaros
cae
y te haces tangible.
































Con Un Sol Doblado (ORDENANDO MIS LIBROS (EL LIMBO DE LOS LIBROS)






jueves, 31 de enero de 2013

El Gladiador





El Gladiador












“No, no. Yo seguí corriendo,
arrastrándome y levantando el vuelo,
hasta que la oscuridad cayó del cielo,
y con ella la gravilla ardiente y las aves muertas.
Por falta de alimento giré repetidas veces.
Quien lo viese habría pensado que bailaba.
No descarto que tuviera los ojos abiertos.
Es posible que me desplomara con el rostro vuelto hacia la ciudad”.
-Wislawa Szimborska, La mujer de Lot-




I




Entré allí para olvidar la fecha,
también para crearla.

Entré allí para observar mi cara pegada en el espejo,
para olvidarme,
a mí;
entré por incredulidad,
por inercia,
por el propósito y la peste,
para buscar la rabia.

Entré por el contacto carnal de la sangre con el ruedo,
porque venía herida desde antes,
entré para abrazarme,
para buscar consuelo,
porque me resonaba alguna frase
que la busqué en mi cuerpo
y en él no había nadie.



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Para ubicarme en el ejército del aire,
para entender alguna ruta,
porque Wislawa me lo dijo,

porque ella dijo: los teoremas pequeños...
el resto no lo pude escuchar,
pero yo sé que lo dijo.

Entré por las noticias de la radio,
por las placas de acero,
por la amenaza que supone
vivir,
por la amenaza que supone
saberlo,
por la amenaza que supone
perder memoria cuando en el mar,
a brazadas,
olvidaste la orilla.






Entré por distracción, para reírme,
para montar una película de cine
negro,
para vengar a Humphrey Bogart,
para coger todos los aviones
y estrellarlos contra las estrellas,






porque no soporto el dolor de la carne
quemada,
para moldear el cuerpo de mi amante
según me describieron que volaban los pájaros.

Porque mi mano necesita tener una función,
por el asco,
por los aullidos que daría, que daré,
cuando no tenga voz,
para hablar simplemente de la lluvia.

Entré para erigir una estatua a Stig Dagerman,
otra
a los sepultureros
para darles las gracias por cubrir con tierra mi desnudez.








Para arrimar el hombro
y llenar el espacio estelar de papeles,
para grabar en la cabeza del mundo
el chocolate y el estaño,
porque me da vergüenza referirme a Pessoa,
ya que Beckett, abandonó lo que sabía
para aprenderlo todo de nuevo
y a tantos y a tantos...

Porque me importa y no me importa
y no tengo esperanza de volver,
por la compañía que suponen las lágrimas,
por el derecho y el torcido del llanto,
para nada.
Porque me angustia El Infinito,
para vaciarme la cabeza,
para nada, mi amor, para nada.

Para tener ahora la precisión del bisturí,
por capricho,
porque me hundo,
porque me arranco,
porque NO ESTARÉ.


II




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Por la belleza de un descuido,
por el valor simbólico del pecho,
porque antes de haber escrito
había un cartel enorme sobre mi tumba que me decía:

¡ENTRA!




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Entré por el consuelo y el sadismo,
para saborear el odio,
por temor,
sin que ninguna razón me avalara,
para taparme los oídos.

Por no tener noción de economía
y pagar intereses,
porque invadieron Yugoslavia y Polonia
y prostituyeron
el aura sagrada de los sueños
y no entendieron nada
a cerca de la metáfora de La Creación,
por el olor a baba del semen,
por el deseo transportado
en una carroza de la que tiran
caballos humanos.



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Por paranoia, por error, por imprudencia,
por intoxicación de metafísica y tabaco,
para escaparme de los perseguidores,
por sospecha.

Entré a buscar a Kafka con sus benditas cucarachas,
por la sífilis, por protegerme de la ausencia
y para ausentarme mucho rato
no sé de dónde,
para bailar aún más deprisa,
para bailar muy despacito,
por el sentido común de las órbitas
que danzan con crueldad y violencia
y gravitan en las lagunas de lo etéreo
bajo las leyes de la materia,
para burlar el átomo,
quizás sea cierto...
siete metros,
dos minutos,
9.455 días
como un reloj oblicuo contra mi cráneo
que me obliga a estimar la decisión,
por transparencia;
podría ser él el responsable también
de que entre dos abrazos crezca tanto el calor
que haga estallar los cuerpos en pequeñas partículas
que engendrarán la vida.


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Por enamoramiento,
para palpar el azuzante látigo de los desahucios,
por costumbre,
para sentir la soledad en cuerpo y forma.






Para desordenar el alfabeto
y provocar al cosmos,
porque me dieron este nombre con el que me hice una bandera
para secarme el sudor,
para encontrarle algún sentido a la palabra Poesía,
para que no lo tuviera
y pudieran acogerse a su grito
todos los agredidos de este mundo.
Por osadía nada más.






Para poder hacer preguntas,
para no estar aquí
donde los platos y las cucharas atraviesan la barrera del sonido
y entonan himnos a la luz,
por Adán, por Caín, por mi padre,
por estos dos amados cuerpecitos
que partieron en tres mis entrañas
y ahora vagan solos
en una charca inmensa
desde mis ojos imaginarios.



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Porque creía en Dios y se burló de mi salario
y se cagaron en las tablas de la ley
y se vistieron de jueces e impartieron sufrimiento
e hicieron de fiscales y acusaron a Trotsky de trotskista
y negaron delante de mis ojos tres veces
haber sido unos hipócritas cuando afirmaban
que no hacían leña con el fuego.

Porque quiero viajar en las nubes de Altazor,
por Vallejo y los niños, por la madre de Ginsberg,
para que nadie, nadie, nadie,
me diga que ha estallado el infierno
como cosa real por fuera
aunque también es cierto que existe el hambre
como cosa real por dentro
y si embargo yo he comido.

Por lealtad a los inocentes,
porque también yo soy inocente,
por piedad al culpable,
porque también yo soy culpable,
por las noches,
por amor,
para que exista el amor
a pesar de NOSOTROS.




















domingo, 28 de octubre de 2012

LA ARMÓNICA







LA ARMÓNICA






“Lo que intencionalizo en una foto (…) no es ni el Arte, ni la comunicación,
es la Referencia, que es el orden fundador de la Fotografía.” 


-Roland Barthes, en La Cámara Lúcida-


















Nada se pierde aunque nosotros no lo encontremos, aunque yo mire una vez y otra vez y me parezca que toda mi vida he estado allí tratando de levantarme. De levantarme, sí, y de darme la vuelta, antes, cuando todo se resumía a un no poder porque estaba terriblemente enfadada pero a la vez completamente enamorada de lo que me decían y para mí no existía otra ninguna cosa que la de permitir que todo me arrebatase. Yo no podía impedir que en mi cabeza me deslumbraran de aquella forma  todas las cosas cuando se descubrían, jamás antes había yo visto mundos así, me mantenía dando brincos de una cosa a la otra, nada supe de mí, todas las veces eran las cosas las que a mí me creaban. ¿Cómo no oir el ruido limpio de la puerta al cerrarse, la puerta aquella maravillosa, puerta terrible como yo; y ya no era que me dejaran dentro, era ese ruido metálico, firme que, según dijeron, significaba adiós y ya jamás pude dejar de mirar a esa montaña de misteriosos decretos… El olor a galletas me hizo pequeña, de ella mejor no hablar, de ella no digo nada, de ella tan sólo el cuello, un cuello imperecedero como una soga celeste a la que me aferré mientras seguía la iridiscencia de los pasillos… Unos pasillos hechos con barandillas al estilo de las olas del agua, en una enorme brazada, la barandilla me vino a depositar junto a un sueño, creo que me dormí de una vez todos los siete años que no tenía, creo que imaginé lo que luego pasó, nadie me dijo ni de dónde venía ni cómo ni para qué ni yo ni ellas ni si iban a aparecer, luego, tan increíbles colores, figuras como las que después no he podido encontrar (en este mundo) porque aquello eran varios, multitudes de mundos, cada cual con su tiempo, cada vez con su voz; el tiempo de todos ellos se me metía en la piel, sobre todo en los ojos, descubrí el chocolate, mis dedos se transformaban con su color, se volvían hormigas, cada cosa me comenzaba, cada cosa me atenazaba, ¿qué podía yo hacer? si debajo de cada puerta que se giraba aparecía una sombra que eran historias que eran canciones que después eran la explicación de la causa de que las ramas se siguieran moviendo y fabricaran las noches e hiciesen ruidos otra vez cuando la puerta grande se volvía a cerrar… Arroz… era el arroz mi familia, yo no he visto jamás nada tan duradero como buscarme en los rostros que se me iban apareciendo de un blanco Universal. El Universo era la piel, el trocito entreabierto junto a la oreja que a veces veía y a veces no, era mucho más elocuente que todas las letras juntas, que todo el tartamudeo de las clases o el sol… una raya en el pelo, la inclinación al hablar de una cintura, ¡tan incesante!

Y me quedé sentada en el primer escalón y debieron pasar todos aquellos mundos y ahora no sé, no, ahora no sé si todavía sigo o acaso anduve sonámbula ¿aquella noche?, mi pequeña mamá me había dado una armónica que la llevaba… no te sabría decir… siento que desde allí todo confluye, siento que reverbera, siento su voz como si nunca hubiese cesado.




















*Fotografía Lollipos, 1910. Gertrude Kasebier














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